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1.000 días de atención y cariño para una vida sana

El período de gestación y los primeros años de vida del niño son fundamentales para la formación de un adulto sano. En estas fases, el cuidado con la alimentación es fundamental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) viene mostrando una preocupación especial con este asunto. Tanto así, que para cumplir las metas establecidas por la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) con relación a la nutrición materna e infantil, la OMS, en colaboración con 1.000 días, una organización sin ánimo de lucro, han desarrollado una serie de posicionamientos y elaborado diversas recomendaciones para incentivar las acciones y las políticas en esta área.

Estas medidas tienen como blancos la reducción de las tasas de bajo peso al nacer, de déficit de crecimiento, de anemia y de exceso de peso entre los niños, además de la promoción del amamantamiento materno exclusivo, en los primeros seis meses de vida.

Amamantar es una forma insustituible de suministrar una alimentación ideal para los bebés. Durante el amamantamiento materno, los niños reciben de las madres los nutrientes esenciales para su pleno crecimiento y desarrollo. Pasados los primeros seis meses, es necesario un cuidado especial con la dieta complementaria a ser introducida.

Sin embargo, una nutrición adecuada, hasta durante el embarazo, también es muy importante. Estudios científicos mostraron que la alimentación de la gestante puede ser determinante para el desarrollo de enfermedades como obesidad y diabetes en el futuro adulto.

Otro estudio reveló resultados bastantes interesantes: la ingestión adecuada de un determinado nutriente, por la madre, puede influenciar la inteligencia de sus hijos. Se constató que mujeres que tomaron suplementos con aceite de pescado, rico en DHA, un ácido graso esencial poliinsaturado omega-3, durante la gestación y el amamantamiento, tuvieron niños que a los 4 años, puntuaron más en testes para medir su CI, Cociente de Inteligencia, cuando comparados a los niños cuyas madres no recibieron suplementación.

La DSM posee un amplio portafolio de nutrientes de alta calidad. Esta variedad puede ser la base para la creación de soluciones de salud eficientes, innovadoras y seguras, pensadas para cada una de las diversas fases de los primeros 1000 días de vida.

La suplementación de las gestantes y la fortificación de los alimentos para la primera infancia con DHA, carotenoides, vitamina A, calcio y otros nutrientes esenciales pueden ayudar a minimizar deficiencias e insuficiencias nutricionales en los primeros 1.000 días. Estos elementos son fundamentales no solo para el desarrollo normal del cerebro, estableciendo las fundaciones para el futuro cognitivo, la capacidad social y el éxito escolar, pero también para la salud de la visión, de los huesos y del sistema de defensa.

Invertir en sus niños es la actitud más inteligente de un país. Los primeros 1.000 días ofrecen una ventana única de oportunidad que le permite a la nutrición contribuir para formar un futuro mejor y más sano.

Referencias:

DSM, Talking Nutrition. Childhood Stunting: First1000 days and Thereafter. Disponible en: http://www.

dsm.com/campaigns/talkingnutrition/en_US/talkingnutrition-dsm-com/2014/06/childhood_stunting.html

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