This site uses cookies to store information on your computer. Learn more x

DSM en América Latina

El rol del sector privado en la salud pública

22 sep 2016 16:31 CEST

Artículo publicado en la edición de hoy del diario Folha de S. Paulo

En medio a las campañas municipales, el tema salud pública reaparece en las discusiones y promesas de la mayoría de los candidatos. Las encuestas indican que el tema está en los primeros niveles de los problemas y no por azar ha ocupado un espacio significativo en los planes de gobierno de los candidatos.

Es ampliamente aceptado en todos los sectores de la sociedad que las mejores y más sustentables soluciones para problemas públicos vienen de un consenso de todas las partes interesadas. Sin embargo, el diálogo entre el sector público y el privado se ha deteriorado en los últimos años, particularmente considerando la pandemia global de obesidad y otras enfermedades no transmisibles.

Desde la descubierta de deficiencias de vitaminas y minerales hasta los días de hoy, el sector privado ha estado jugando un rol importante en el combate a esos problemas. Fue la industria que adhirió à la fortificación de alimentos básicos, como la sal a comienzos de 1920 y la harina de trigo en la década de 40.

Más recientemente, la industria de alimentos ha respondido al apelo hecho por la OMS por medio de su Estrategia Global para Alimentación, Actividad Física y Salud, a través de la reformulación de alimentos para reducir el azúcar, la sal, grasas saturadas y ácidos grasos trans.

La industria desarrolló tecnologías que permitieron la fortificación de alimentos. Desde la dosificación precisa y equipo de mezcla hasta complejos sistemas de extrusión que permitieron el mejoramiento nutritivo de los alimentos, hoy en día es posible fortificar sistemas alimentarios exigentes, como el arroz, la leche UHT y bebidas y hasta cereales de formas y tamaños distintos.

Es necesario, sin embargo, definir qué tipo de alianza es necesaria y cuáles son las métricas cualitativas para esas alianzas. No basta solamente un llamado al diálogo. El resultado deseado, el rol específico y el peso de cada actor deben definirse de antemano.

Si la deficiencia de nutrientes persiste y la obesidad está en las alturas, la conclusión obvia es que la industria de alimentos necesita desarrollar productos con más nutrientes y menos calorías. Éste es un desarrollo tecnológico al que debe dedicarse la industria, y al mismo tiempo la comunicación con el consumidor debe seguir el mismo rumbo en lo que se refiere a la calidad nutricional de los alimentos.

El sector privado debe cumplir las restricciones y amenazas que vienen a lo largo del camino, desde el campo hasta la mesa. El aumento de los precios de los alimentos, la deforestación, el uso del agua, la huella del carbono y el calentamiento global son cuestiones que deben tratarse con urgencia y que necesitan reglas claras, sanciones e incentivos acordados en alianzas público-privadas.

El sector público debe estar siempre vigilante en relación con la seguridad de los alimentos y la comunicación de la verdad al consumidor. El sector privado puede contribuir adicionalmente, ampliando la comunicación de mejores hábitos alimentarios, además de hacer más saludables y nutritivos los alimentos.

Definitivamente, no es incumbencia del sector privado establecer políticas para una mejor nutrición o una alimentación más saludable. Éste es claramente el rol del sector público, con auxilio del conocimiento científico proporcionado por la academia. Sin embargo, esto no debe impedir a la industria de ocupar un lugar en ese diálogo, ya que tiene y desarrolla tecnologías, canales de comunicación y distribución, financiamiento, investigación aplicada y muchos otros instrumentos que le permitieron en el pasado contribuir a la salud pública y seguramente la sitúan en posición de seguir contribuyendo en el futuro.

Maurício Adade, presidente de DSM para Latinoamérica