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DSM en América Latina

Para romper el ciclo de desnutriciónes es necesario un nuevo estilo de negocio

01 may 2017 22:10 CEST

35 niños habrán muerto de desnutrición cuando usted termine de leer este artículo. Todas esas muertes podrían evitarse.
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Si deseamos resolver grandes problemas, como el hambre y la desnutrición, nadie puede hacerlo solo. Necesitamos gobiernos, empresas y agricultores, la sociedad civil y la comunidad científica, todos unidos para trabajar en más armonía que nunca antes.

Esta semana, líderes de todo el mundo se reúnen en Durban, Sudáfrica. Discutirán cómo resolver los grandes problemas. Sugiero que miren a Ruanda, y específicamente cómo tratar con la desnutrición. Por ejemplo, cómo Africa Improved Foods (AIF) puede actuar como un modelo efectivo. AIF es una nueva alianza público-privada multisectorial que está alimentando a las personas de Ruanda y alimentando el crecimiento económico al mismo tiempo.

AIF reúne a agricultores, trabajadores de la industria de alimentos, gobierno (tanto donantes como receptores) y aliados privados para alimentar a millones de personas. La mejor parte es que funciona. Y aún mejor, puede reproducirse.

Menos de dos años atrás, el Gobierno de Ruanda invitó a varias organizaciones para invertir en nutrición prenatal y de la primera infancia. Ahora, AIF está en operación y preparada para alimentar a millones de personas, incluyendo algunas de las poblaciones más vulnerables, madres embarazadas y niños.

La evidencia científica muestra que los primeros 1.000 días de vida, desde la concepción hasta el segundo cumpleaños de un niño, son cruciales para su desarrollo mental y físico. Esto significa que algunos de los grupos más vulnerables también contienen una considerable cantidad de promesa. Dando a esas mentes jóvenes y en desarrollo una ventaja inicial con una nutrición apropiada puede incrementar de modo significativo la salud y estimular la oportunidad económica.

Los aliados de AIF invitados por el gobierno de Ruanda incluyen DSM, una compañía global basada en ciencia con expertise en alimentos fortificados y nutrición de primera infancia, la Corporación Internacional de Finanzas del Banco Mundial, la Institución de Desarrollo de Finanzas del Departamento para Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido(CDC) y FMO, el banco holandés de desarrollo empresarial.

AIF ahora emplea a 260 personas que producen cereales y gachas fortificadas para mujeres embarazadas y que están amamantando, niños pequeños y niños algo mayores. Es un modelo socialmente inclusivo que obtiene maíz y soja de más de 9.000 agricultores locales, proporcionándoles a ellos una fuente de renta sostenible y previsible.

La cofinanciación de la producción de alimentos basada localmente a través de una joint venture como AIF puede ofrecer un suministro pronto de alimentos para distribución mientras permite que una parte de esa producción sea vendida comercialmente. Las ganancias pueden reinvertirse para una futura ampliación de la nutrición en la región. La AIF tiene planes de un siguiente lanzamiento en Etiopía.

Mientras Líderes Gubernamentales, empresas y ONGs se reúnen para discutir algunos de los mayores desafíos en el continente (y en el mundo), recordémosles lo siguiente. Cada día, más de 10.000 madres verán morir a sus bebés en sus brazos debido a la desnutrición. Esto no necesita ser así.

Tenemos la tecnología y los recursos para alimentar a todos. También tenemos un modelo de negocio que funciona. Terminemos con el hambre y el sufrimiento. Seamos optimistas y construyamos nuevas alianzas en todos los sectores y a través de las fronteras para asegurarnos de que las personas de este continente y de todos los continentes tengan los alimentos saludables y nutritivos que necesitan para vivir sus vidas en su máximo potencial. Y no nos detengamos ahí. Tenemos una capacidad infinita para hacer el bien en el mundo – para crear trabajo decente para todos, para desarrollar la economía circular, para proteger el planeta para las generaciones venideras. Sólo necesitamos hacerlo juntos.

Maurício Adade, presidente de DSM America Latina