Mastitis en vacas

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CÓMO PODEMOS AYUDAR

Síntomas, causas, tratamiento y prevención

La mastitis es una de las enfermedades más prevalentes y costosas de las vacas lecheras en todo el mundo. El costo anual estimado para el sector lechero solamente en Estados Unidos es de US$ 2.000 millones. Las causas y el tratamiento de la mastitis bovina son complejos, aunque se pueden implementar varias medidas para optimizar la salud de la ubre y la productividad en los hatos lecheros.

Definiciones y causas

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria normalmente asociada con una infección intramamaria (IMI). Las bacterias son el agente etiológico más frecuente, pero otros microbios, como especies fúngicas (levaduras o mohos), ciertas algas microscópicas (Prototheca spp.) y virus pueden causar una infección intramamaria. Traumatismos físicos o irritaciones químicas son causas menos frecuentes de la mastitis.

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¿Existe un vínculo entre la mastitis y las endotoxinas en las vacas lecheras de alto rendimiento? Comentarios de James Cullor de la Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad de California – Davis (EE. UU.) en el Foro Mundial de Nutrición 2016

Costos para los productores de leche

Las pérdidas económicas provienen de la reducción en la producción de leche y del descenso de la calidad de la leche. Los productores deben desechar la leche de las vacas con casos clínicos de mastitis y de las vacas en tratamiento con antibióticos según los períodos de retiro a fin de dar tiempo para que los antibióticos desaparezcan del cuerpo de la vaca. 

La mastitis también altera la composición y las propiedades de la leche, ocasionando un menor rendimiento del queso y de la vida útil de los productos lácteos elaborados. Los costos del tratamiento y los costos veterinarios aumentan, así como los costos de la mano de obra, y la eficiencia de la sala de ordeño puede disminuir debido al mayor tiempo dedicado a atender a los animales con mastitis.

Además de las pérdidas económicas, el bienestar de los animales es un aspecto para considerar, ya que estudios han demostrado que la mastitis puede generar dolor y causar molestias en las vacas. Por ello, las vacas con diagnóstico de mastitis clínica o aquellas con mastitis subclínica persistente corren un alto riesgo de ser descartadas. 

De hecho, los problemas de salud de las ubres se suelen citar como uno de los tres motivos principales del descarte selectivo de las vacas lecheras. La baja producción de leche, posiblemente asociada con la mastitis, es otra causa principal de descarte selectivo en los hatos lecheros. La mastitis tóxica, una forma aguda de la enfermedad que provoca inflamación grave y septicemia, puede provocar inclusive la muerte de la vaca.

Categorías de mastitis

Existen muchas maneras de clasificar los casos de mastitis.

La primera clasificación principal tiene que ver con el origen del patógeno: contagioso vs. ambiental (Tabla 1). Se ha aislado un amplio espectro de bacterias de secreciones de glándulas mamarias infectadas, pero un grupo relativamente pequeño de especies suelen detectarse con frecuencia. 

Los patógenos contagiosos se transmiten de vaca en vaca, generalmente durante los ordeños ya que las glándulas mamarias infectadas funcionan de reservorio principal para dichos microbios. Los patógenos contagiosos incluyen Estafilococo áureo, Estafilococo agalactiae y Mycoplasma spp.

Los patógenos ambientales son los que residen principalmente en el hábitat normal de las vacas. Las vacas están principalmente expuestas a estos patógenos entre ordeños cuando los orificios de las ubres entran en contacto con las camas contaminadas, el excremento y el agua o la tierra contaminada. Los patógenos ambientales frecuentes incluyen Escherichia coli, Klebsiella spp. y los estreptococos ambientales, tales como S. uberis y S. dysgalactiae. Existen muchos otros microorganismos que se han aislado de los casos de mastitis y están asociados con el entorno de las vacas.

Los estafilococos coagulasa negativos (CNS) son parte de la biota sana de la piel y pueden actuar como patógenos oportunistas cuando ingresan a la glándula mamaria. Un tema controversial en la investigación sobre la mastitis gira en torno a la diferenciación de los CNS para entender mejor las diferencias en sus efectos sobre la calidad de la leche y su producción. 

  Mastitis contagiosa Mastitis ambiental
Reservorio Glándulas mamarias infectadas El ambiente de la vaca, incluye lo siguiente:
  •    : Cama/establos/suelo
  •    : Estiércol
  •    : Exposición
al agua  Transmisión de vaca en vaca, a través de lo siguiente:
  • - Equipos de ordeño
  • - Manos o toallas de los ordeñadores
  • - Moscas y otros vectores
Exposición constante exacerbada por el calor y la humedad

Tabla 1. Mastitis contagiosa y ambiental | Fuente: BIOMIN

La distinción de mastitis aguda frente a crónica está relacionada con el momento en que se presenta y la duración de la enfermedad (Tabla 2). 

Mastitis aguda Mastitis crónica
Aparición repentina, pero que se suele resolver rápidamente Continúa durante un largo período de tiempo
Enrojecimiento, inflamación, dureza Suele ser subclínica
Dolor Posiblemente dolorosa
Leche extremadamente anormal ‘Brotes’ o eventos agudos periódicos
Disminución notable en la producción de leche Disminución menos obvia en la producción de leche

Tabla 2. Signos de mastitis aguda y crónica | Fuente: BIOMIN

La diferenciación de mastitis clínica frente a la subclínica está determinada por la manifestación de la enfermedad. Los casos clínicos son relativamente fáciles de identificar debido a la presencia de cambios visuales o anomalías de la leche o la glándula mamaria. 

Los casos clínicos se pueden manifestar con alguno de los siguientes signos:

  • Grumos o coágulos en el exudado purulento 
  • Leche decolorada, aguada o con sangre
  • Inflamación o endurecimiento de la glándula
  • Presencia de dolor, calor o coloración rojiza de la piel de las glándulas inflamadas

También se pueden manifestar signos sistémicos de la enfermedad, tales como:

  • Aumento de la temperatura rectal 
  • Anorexia
  • Disminución de la movilidad del rumen-retículo
  • Letargo 
  • Posible muerte 

La gravedad de los casos de mastitis clínica puede variar de leve a grave. La clasificación clínica depende de la variedad y gravedad de los síntomas observados. 

Por el contrario, los casos de mastitis subclínica suelen pasar desapercibidos, ya que la leche y la glándula conservan una apariencia normal. A pesar de que la mastitis subclínica es más difícil de identificar, la supervisión del recuento de células somáticas (SCC) o el cultivo bacteriológico de la leche permiten detectar la presencia de inflamación o infección intramamaria. 

Las diferentes clasificaciones de la mastitis no son mutuamente excluyentes. Por ejemplo, una vaca podría tener un caso clínico agudo de mastitis ambiental.

Factores predisponentes

Como toda enfermedad multifactorial, la mastitis tiene varias causas y factores predisponentes que se describen en la Tabla 3.

Momento

Coordinar la administración de alimento fresco mientras las vacas están en la sala de ordeño atraerá a las vacas a comer y mantenerse paradas hasta su regreso al corral. Esto da tiempo para que se cierren los orificios de las ubres y limita la exposición a patógenos luego del ordeño.

Manejo de la sala de ordeño

El correcto manejo de la sala de ordeño, incluidas las buenas prácticas de la rutina de ordeño, es fundamental para limitar el riesgo de mastitis en un hato. Se debe realizar el debido mantenimiento del sistema de ordeño para garantizar el correcto funcionamiento y la limpieza de los equipos utilizados para recolectar la leche. Una cantidad relativamente pequeña de infecciones intramamarias se atribuyen a las máquinas de ordeño que funcionan correctamente.

Sin embargo, los equipos de ordeño que no funcionen correctamente pueden provocar una tasa elevada de infección intramamaria nueva. El vacío adecuado de la línea de leche y la duración del ordeño se deben optimizar ya que el ordeño excesivo puede dañar el orificio de la ubre, aumentando la probabilidad de desarrollar mastitis. La extracción insuficiente de leche puede predisponer a las vacas a mastitis y disminuir la producción total de leche. 

Mecanismos de defensa

Existen mecanismos de defensa anatómicos, celulares y solubles que ayudan a proteger la glándula mamaria de infecciones. Los patógenos deben obtener acceso a la glándula mamaria a través del canal de la ubre a fin de causar infección intramamaria. La primera línea de defensa contra la infección intramamaria es el sistema inmunitario innato. Las características anatómicas de la ubre actúan como barreras físicas que ayudan a evitar las infecciones.

Los músculos del esfínter de la ubre mantienen su orificio cerrado entre ordeño. Luego del ordeño, los músculos del esfínter de la ubre pueden demorar al menos 2 horas en cerrar el orificio de la ubre, por lo tanto, este período es crucial para la defensa mamaria. Además, el canal de la ubre está recubierto por una sustancia cerosa, denominada queratina, que tiene propiedades antimicrobianas y ayuda a impedir la infiltración patógena dentro de la glándula.

Higiene

Dado que el ambiente desempeña una función importante en la salud mamaria, la buena higiene en la sala de ordeño, como también en el establo, es fundamental para reducir el riesgo de mastitis. El uso de camas con arena limpia se considera un método de referencia, ya que los materiales inorgánicos no admiten el crecimiento de patógenos. Mientras mayor sea el contenido orgánico de la tierra, menor será la protección que ofrezca. 

Clima

Los factores que están más allá de nuestro control, incluido el clima, también aumentan el riesgo de mastitis. Las altas temperaturas y el aumento de la humedad favorecen el crecimiento de patógenos en el ambiente de las vacas, así como el estrés que sufren reduce su resistencia ante infecciones.

Nutrición

La alimentación también puede ser un factor importante en el riesgo de mastitis. Las vacas con un equilibrio energético negativo, especialmente las vacas de transición, son más susceptibles a las infecciones. Las dietas también deben satisfacer los requisitos de vitaminas y minerales para lograr una correcta función inmunitaria. 

Piso y flujo

Las superficies y los pasillos que se encuentran dentro de la sala de ordeño, así como los corrales de encierre, deben proporcionar un piso firme, y el flujo de vacas debe ser fluido (una combinación de buen diseño y manejo libre de estrés). De este modo, se reduce el riesgo de lesiones físicas en las ubres. El daño en el orificio de la ubre favorece el ingreso de bacterias a la glándula.

Tabla 3. Factores predisponentes de la mastitis | Fuente: BIOMIN

Equipos de ordeño que no funcionan correctamente Manejo del ambiente Inmunosupresión
- Daño en el orificio de la ubre
- Ordeño excesivo
- Factores genéticos 
  •      : Resistencia
  •      : Estructura mamaria
  •      : Edad
  •  - Rutina de ordeño que incluye la rutina previa y posterior a la inmersión
  •  - Higiene: salón de ordeño y establo
  •  - Camas
  •  - Alimentación
  •  - Programa de vacunación
  •  - Terapia de la vaca seca
  •  - Manejo de la vaca en transición
  •  - Manejo de la vaquilla
  •  - Período de transición
  •  - Micotoxinas

Las micotoxinas pueden afectar el sistema inmunitario de los animales. Las vacas sufren un gran estrés en torno al momento de la parición debido a los diversos cambios fisiológicos que se producen con el parto y el inicio de la lactancia. Las micotoxinas en el alimento para ganado pueden exacerbar este estrés mediante la supresión inmunitaria y la disminución en la ingesta de alimento, profundizando el equilibrio negativo de energía y aumentando el riesgo de trastornos metabólicos y enfermedades infecciosas.

El deoxinivalenol (DON) y otros tricotecenos pueden alterar la síntesis de proteínas que, a su vez, puede reducir la cantidad de glóbulos blancos y afectar y limitar la producción de importantes mediadores inflamatorios. Además, algunos de los cornezuelos y tricotecenos pueden causar lesiones dérmicas y necrosis gangrenosa que altera la integridad de la ubre y la piel de la ubre, aumentando el riesgo de mastitis.

La Tabla 4 destaca algunas de las principales consecuencias de las micotoxinas en las vacas lecheras en relación con la salud mamaria y la producción de leche. La reducción de la producción de leche proviene de varios factores, incluida una disminución en la ingesta o el rechazo de alimento que se informa frecuentemente con determinadas micotoxinas, tales como deoxinivalenol. Las micotoxinas pueden alterar la función del rumen mediante el cambio de las poblaciones microbianas o la descomposición de los nutrientes, y por consiguiente, reducen la absorción de nutrientes y deterioran el metabolismo que, finalmente, lleva a una disponibilidad limitada de los precursores necesarios para la síntesis de la leche.

1. Reducción de la producción de leche
2. Contaminantes tóxicos en la leche, especialmente aflatoxina M1
3. Aumento del riesgo de mastitis
4. Composición alterada de la leche

Tabla 4. Posibles efectos mamarios negativos de las micotoxinas en las vacas lecheras | Fuente: BIOMIN

Menor calidad de la leche

La menor calidad de la leche se debe principalmente al aumento del recuento de células somáticas (SCC). Las células somáticas, específicamente los neutrófilos, aumentan en cantidad en la glándula mamaria durante la mastitis para combatir los patógenos invasores. Las micotoxinas pueden reducir la función neutrófila, haciendo que la respuesta inmunitaria de la vaca sea menos eficaz, lo que a su vez, aumenta la gravedad y duración de la infección. 

Asimismo, la mastitis causa alteraciones en la concentración de los componentes de la leche, incluidos cambios en el contenido de grasa, proteínas, lactosa y minerales. En comparación con la leche de vacas sanas, la leche de las vacas afectadas puede exhibir cambios minerales, incluido un aumento de los niveles de sodio y una disminución de los niveles de potasio.

Estas diferencias afectan negativamente la calidad de producción de la leche. En la industria láctea se busca obtener la leche de la mejor calidad para mejorar el rendimiento y el tiempo de almacenamiento de los productos elaborados, como el queso. 

5 estrategias para evitar la mastitis bovina

1. Higiene

Dado que los equipos de ordeño pueden servir de fómite (objeto inanimado que puede transportar infecciones), la adecuada higiene es esencial.

2. Desinfección y terapia de la vaca seca

El uso de la terapia de inmersión de la ubre en desinfectante luego del ordeño y la terapia antibiótica de la vaca seca ha ayudado a reducir la prevalencia de mastitis contagiosa. Es menos probable que los patógenos ambientales se propaguen durante el ordeño. El uso de la inmersión de la ubre en germicida antes del ordeño puede reducir aún más este riesgo.

El período seco es fundamental para lograr una buena salud de la ubre y una productividad óptima en el siguiente ordeño. El uso de la terapia antimicrobiana de la vaca seca ofrece la oportunidad de eliminar la infección intramamaria existente y ofrece protección contra una nueva infección intramamaria durante la primera etapa del período seco. Este período sin ordeño ofrece a los productores la oportunidad de tratar la infección intramamaria existente sin pérdidas asociadas con la leche desechada debido al tratamiento antimicrobiano. Sin embargo, los períodos inmediatamente posteriores al período seco y antes del ordeño están asociados con una mayor susceptibilidad a una nueva infección intramamaria.

Ilustración esquemática de la incidencia de una nueva infección intramamaria durante el ciclo de lactancia El pico en la tasa de nuevas infecciones, después del período seco, se considera más alto en las vacas que no recibieron ninguna forma de terapia de la vaca seca.
Fuente: Bradley and Green, 2004

3. Gestión

Varias prácticas de manejo han ayudado a prevenir la mastitis en vacas causada por patógenos contagiosos, pero no se ha demostrado que limiten las infecciones ambientales. Los hatos bien controlados han tenido éxito en limitar las infecciones intramamarias contagiosas. Sin embargo, la mastitis ambiental continúa siendo un problema, ya que hasta los compartimentos y alrededores más limpios pueden albergar microorganismos. Es posible controlar las infecciones intramamarias contagiosas y repetibles entre rebaños cuando se implementan estas prácticas. La lucha contra la mastitis ha cambiado su enfoque y busca limitar la prevalencia de infección intramamaria ambiental.

4. Vacunas

Las vacunas se han diseñado para combatir la mastitis, aunque muchas ofrecen una protección limitada contra las infecciones por bacterias coliformes. Estudios han demostrado que la vacuna elaborada con el antígeno nuclear de la cepa J5 es eficaz para reducir la incidencia de mastitis clínica causada por E. coli, especialmente durante la primera etapa de lactancia, pero no redujo la prevalencia de la infección. Las vacunas pueden ser valiosas para reducir la duración y gravedad de las infecciones intramamarias. Se ha demostrado que los beneficios del uso de la vacuna contra la cepa J5 valen la pena desde mediados de la década de 1.990.

5. Gestión del riesgo de micotoxinas

Se debe controlar el alimento para detectar la presencia de micotoxinas y se debe incorporar al mismo un producto eficaz para contrarrestar las micotoxinas o un secuestrante de toxinas. Mycofix® contiene un secuestrante de aflatoxinas autorizado por la UE. El único producto que se ha evaluado exitosamente a lo largo del proceso de registro de la UE por su desactivación de aflatoxinas. 

Para las micotoxinas menos absorbibles, como el DON, que implican un mayor riesgo de mastitis y otros problemas, la biotransformación, en lugar de la unión, es el enfoque eficaz. Mycofix® ha demostrado tener una actividad de biotransformación en DON y otros tricotecenos, zearalenona (ZEN), ocratoxina A y fumonisinas. Además, los componentes de bioprotección de Mycofix® ayudan al hígado y al sistema inmunitario. La figura muestra cómo las vacas lecheras (expuestas a DON y ZEN en el alimento) tienen una menor incidencia de mastitis cuando reciben Mycofix® Plus. Abundantes datos demuestran que Mycofix® puede aumentar la producción de leche, disminuir el recuento de células somáticas, reducir los contaminantes tóxicos en la leche y ayudar a mantener o mejorar el contenido de componentes de la leche frente a la contaminación con micotoxinas.

Mycofix® Plus y la incidencia de mastitis | Fuente: Ensayo de BIOMIN en Eslovaquia, 2011

Referencias

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