Un nuevo informe técnico destaca los beneficios de los lípidos en la nutrición médica

Salud y nutrición 02/19/2020

4min lectura

Talking Nutrition Editors

Investigación sobre la nutrición médica

  • La esperanza de vida está aumentando a escala mundial y la prevalencia de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la edad y el estilo de vida va en aumento. Para hacer frente y manejar las deficiencias nutricionales y los desafíos fisiológicos asociados con las ENT, existe una creciente necesidad de soluciones médicas de nutrición específicas.
  • La ciencia emergente indica que la intervención del ácido docosahexaenoico (DHA) y del ácido eicosapentaenoico (EPA) omega-3 puede apoyar el manejo de necesidades médicas específicas.
  • El último informe técnico de DSM explora la ciencia más reciente sobre el DHA y el EPA omega-3 en áreas terapéuticas como la oncología, el cuidado perioperatorio y la salud cerebral, así como los efectos de estos nutrientes en la población anciana.

Creciente relevancia del omega-3 DHA y EPA en la nutrición médica

El omega-3 DHA y el EPA son bien conocidos por jugar un papel vital en la salud humana y el bienestar general. Son uno de los nutrientes más estudiados del mundo, con más de 36.000 artículos científicos, incluyendo más de 4.000 ensayos clínicos en humanos, dedicados a su investigación1. El omega-3 DHA y el EPA en particular, son esenciales para mantener la salud general a lo largo de la vida. Sin embargo, las crecientes pruebas científicas demuestran ahora que el DHA y el EPA pueden beneficiar los resultados de los pacientes en entornos clínicos específicos, lo que indica que los omega-3 podrían desempeñar un papel importante en las soluciones de nutrición médica. El DSM aborda los últimos hallazgos en su nuevo informe técnico, 'Lípidos nutricionales en soluciones de nutrición médica'.

 

Cuatro áreas terapéuticas en las que la intervención del DHA y EPA son más prometedoras

El apoyo nutricional es particularmente crítico para los pacientes y los adultos mayores, ya que son los más vulnerables al riesgo de infección y enfermedad. Las nuevas investigaciones demuestran que el DHA y el EPA omega-3 podrían ser importantes para gestionar las distintas necesidades nutricionales de grupos específicos de pacientes, ayudando a reducir las complicaciones médicas, mejorar los resultados de los pacientes, mejorar la calidad de vida y reducir los costos de la atención sanitaria en todo el mundo. Aquí presentamos las áreas terapéuticas en las que la intervención con omega-3 es más prometedora:

1. Caquexia por cáncer

Aunque los recientes avances en la investigación del cáncer han mejorado mucho los resultados para los pacientes, la frecuente presencia de malnutrición en los pacientes de cáncer y la pérdida de peso y de músculo no deseada - también conocida como caquexia por cáncer - pueden limitar la respuesta del paciente al tratamiento. 2

Los estudios muestran que las propiedades antiinflamatorias del DHA y el EPA pueden desempeñar un papel importante en la caquexia del cáncer3,4,5. Aunque los resultados han variado, en algunos entornos clínicos se ha demostrado que el DHA y el EPA mejoran la respuesta inmunológica de algunos pacientes, ayudando a combatir las infecciones, mejorar la eficacia de los tratamientos del cáncer y evitar que la caquexia progrese.6 Por lo tanto, la intervención con omega-3 es prometedora para los pacientes de cáncer porque podría promover mejores resultados del tratamiento y una mejor calidad de vida.

2. Pre y postoperatorio

La malnutrición es un grave factor de riesgo de complicaciones quirúrgicas, ya que los pacientes desnutridos tienen más probabilidades de sufrir estancias hospitalarias más prolongadas, un mayor riesgo de infección y tasas de mortalidad más elevadas 7,8,9. La administración de suplementos de DHA y EPA antes y después de la cirugía puede ayudar a reducir la inflamación y el riesgo de infección cuando se administran junto con arginina y nucleótidos, así como diversas vitaminas y oligoelementos 10,11,12,13.

Finalmente, esto ayuda a mejorar la curación de las heridas, acortar los tiempos de recuperación y reducir la duración de la hospitalización.

3. Sarcopenia

Lograr una ingesta adecuada de nutrientes esenciales se hace aún más difícil a medida que envejecemos, debido a los cambios en los niveles hormonales, el metabolismo más lento y la disminución de los niveles de actividad, lo que da lugar a una reducción de las necesidades energéticas y a la fragilidad nutricional14. Además, la "anorexia del envejecimiento", que se define como la disminución del apetito y/o de la ingesta de alimentos a medida que envejecemos, es uno de los principales factores que contribuyen a la malnutrición y a los resultados negativos para la salud de las personas mayores.

La desnutrición en esta población puede provocar sarcopenia, una pérdida degenerativa de masa muscular esquelética, calidad y función relacionada con la edad. A menudo, esta afección repercute en la calidad de vida de una persona y también aumenta el riesgo de mortalidad, lo que pone de relieve la necesidad de encontrar soluciones de nutrición médica que tengan por objeto prevenir o abordar la sarcopenia 15,16 . Investigaciones recientes sugieren que los efectos antiinflamatorios del DHA y el EPA, en combinación con las proteínas de alta calidad y el ejercicio, pueden ser beneficiosos para mitigar la pérdida de fuerza muscular y rendimiento físico asociada al envejecimiento 17. El DHA y el EPA también pueden modular el metabolismo de las proteínas musculares y la energía, promoviendo la fuerza y la función muscular.18

4. Salud cognitiva

Apoyar la salud cognitiva y el mantenimiento del bienestar mental son algunos de los mayores retos sanitarios a los que se enfrenta la población que envejece. Y, como se espera que el número de personas que viven con demencia alcance los 152 millones en 2050, el desarrollo de soluciones innovadoras de nutrición médica que ofrezcan cuidados preventivos es fundamental.19,20,21 Sobre la base de estudios de observación, se observa un claro vínculo entre los niveles de DHA y la salud cerebral. Además, los omega-3 se asocian con una disminución de la inflamación cerebral y el apoyo al cerebro, lo que sugiere la importancia de incluir el DHA y el EPA en las soluciones de nutrición médica que apoyan la salud cerebral.22

Soluciones nutricionales específicas para satisfacer las necesidades de salud

Es evidente que el omega-3 DHA y EPA pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y los resultados clínicos de los grupos de pacientes específicos que se describen en este artículo. Las investigaciones recientes también indican un papel prometedor para la intervención del DHA y el EPA en otros entornos clínicos, incluidos los pacientes con diabetes o enfermedad renal crónica. 23,24 Cada afección y cada paciente individual presentan necesidades nutricionales y clínicas diferentes y complejas. Y el desarrollo de soluciones personalizadas de nutrición médica que pueden dirigirse a enfermedades específicas, son atractivas. El trabajo continuo a nivel individual es primordial para el futuro, un tratamiento más personalizado de los pacientes. DSM se encuentra en el pulso de los profundos avances científicos y de los conocimientos de los pacientes necesarios para ayudar a mejorar nuestra comprensión de la malnutrición en estados de enfermedades específicas y el impacto de ingredientes específicos, como el omega-3 DHA y EPA, en los resultados de los pacientes.

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referencias
  1. GOED, 'About EPA and DHA' [website], https://goedomega3.com/about-epa-and-dha, accessed 11 December 2019.
  2. T. Aoyagi et al., ‘Cancer cachexia, mechanism and treatment’, World J Gastrointest Oncol., vol. 7, no. 4, pg. 17-29, 2015.
  3. R. Freitas et al., ‘Protective effects of omega-3 fatty acids in cancer-related complications’, Nutrients, vol. 11, no. 5, pg. 945, 2019.
  4. M. D. Barber et al., ‘Fish oil-enriched nutritional supplement attenuates progression of the acute-phase response in weight-losing patients with advanced pancreatic cancer’, J Nutr., vol. 21, pg. 1120-1125, 1999.
  5. P. Bougnoux et al., ‘Improving outcome of chemotherapy of metastatic breast cancer by docosahexanoic acid: a phase II trial’, Br J Cancer, vol. 101, no. 12, pg. 1978-1985, 2009.
  6. E. Bruera et al., ‘Effect of fish oil on appetite and other symptoms in patients with advanced cancer and anorexia/cachexia: a double-blind, placebo-controlled study’, J Clin Oncol., vol. 21, pg. 129-134, 2003.
  7.  J. D. Williams et al., ‘Assessment of perioperative nutrition practices and attitudes – a national survey of colorectal and GI surgical oncology programs’, American Journal of Surgery, vol. 213, no. 6, pg. 1010-1018, 2016.
  8. S. Awad et al., ‘What’s new in perioperative nutritional support? Current opinion in anesthesiology’, Curr. Opin. Anaesthesiol, vol. 24, no. 3, pg. 339-348, 2011.
  9. T. Philipson et al., ‘Impact of oral nutritional supplementation on hospital outcomes’, American Journal of Managed Care, vol. 19, pg. 121-128, 2013.
  10. A. Weimann et al., ‘ESPEN guideline: clinical nutrition in surgery’, Clinical Nutrition, vol. 36, pg. 623-650, 2017.
  11. S. Bisch et al., ‘Impact of nutrition on enhanced recovery after surgery (ERAS) in gynecologic oncology’, Nutrients, vol. 11, no. 5, 2019.
  12. N. Johnson, ‘Enhanced recovery after surgery: the role of nutrition’, BSNA, no. 130, pg. 19-22, 2018.
  13. J. Xu et al., ‘Immunonutrition in surgical patients’, Curr Drug Targets, vol. 10, no. 8, pg. 771-777, 2009.
  14. D. Remond et al., ‘Understanding the gastrointestinal tract of the elderly to develop dietary solutions that prevent malnutrition’, Oncotarget, vol. 6, no. 16, pg. 13,858-98, 2015.
  15. J. Friedman et al., ‘Implications of sarcopenia in major surgery’, Nutr Clin Pract., vol. 30, no. 2, pg. 175-179, 2015.
  16. S. L. Bokshan et al., ‘Sarcopenia in orthopedic surgery’, Orthopedics, vol. 39, no. 2, pg. 295-300, 2016.
  17. J. Wang et al., 'Inflammation and age-associated skeletal muscle deterioration (sarcopenia)', Journal of Orthopaedic Translation, vol. 10, pg. 94-101, 2017.
  18. J. Dupont et al., ‘The role of omega-3 in the prevention and treatment of sarcopenia’, Aging Clin Exp Res., vol. 31, no. 6, pg. 825-836, 2019.
  19. WHO, Dementia factsheet, https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/dementia, accessed 19 September 2019.
  20. S. Canhada et al., ‘Omega-3 fatty acids’ supplementation in Alzheimer’s disease: a systematic review’, Nutr. Neurosci., vol. 21, no. 8, pg. 529-538, 2018.
  21. Y. Zhang et al., ‘Intakes of fish and polyunsaturated fatty acids and mild-to-severe cognitive impairment risks: a dose-response meta-analysis of 21 cohort studies’, Am J Clin Nutr., vol. 103, no. 2, pg. 330-340, 2016.
  22. C. Janssen et al., ‘Long-chain polyunsaturated fatty acids (LCPUFA) from genesis to senescence: the influence of LCPUFA on neural development, aging and neurodegeneration’, Prog. Lipid Res., vol. 53, pg. 1-17, 2014.
  23. J. Hu et al., ‘Omega-3 fatty acid supplementation as an adjunctive therapy in the treatment of chronic kidney disease: a meta-analysis’, Clinics (Sao Paulo), vol. 72, no. 1, pg. 58-64, 2017.
  24.  J. Bosch et al., ‘ORIGIN Trial Investigators: n-3 fatty acids and cardiovascular outcomes in patients with dysglycemia’, N Engl J Med., vol. 367 pg. 309-18, 2012.